Autoridad VS Autoritarismo en la Educación

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autoritarismoMe gustaría, como ya sabéis que me gusta escribir los viernes, dedicar las líneas para el fin de semana a dos palabras que pertenecen a la misma familia gramatical, pero que en la práctica educativa nada tienen que ver y, sin embargo, se confunden fácilmente y en el día a día con los hijos/as.

Estos términos son Autoridad y Autoritarismo. No tiene nada que ver educar desde la autoridad que desde el autoritarismo. 

Recurramos primero a lo que tenemos más a mano. El diccionario de la Real Academia Española.  Nos dice que:

Autoridad (escribimos tres acepciones) 

1. Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho.
2. Potestad, facultad, legitimidad.
3. Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia.

Autoritarismo -de autoritario- (tres acepciones) 

1. Sistema fundado primariamente en el principio de autoridad.
2. Actitud de quien ejerce con exceso su autoridad.
3. Régimen autoritario.

Destacamos de la definición de Autoridad: Ejerce el mando; legitimidad, competencia en alguna materia.

Destacamos de la definición de Autoritarismo: Exceso de autoridad, régimen autoritario. 

Todos conocemos ejemplos de algún régimen autoritario, ¿verdad?

Diferencias significativas entre Autoridad y Autoritarismo a la hora de Educar

Los padres, profesores tienen legítimamente Autoridad  con los alumnos. Esa legitimidad viene del cargo que ejercen y de las responsabilidades que tienen hacia los niños/as.

Autoridad, como su propia definición indica supone “potestad, facultad”… es decir, que el niño/a te considere como la persona que tiene poder sobre él y, a su vez, te lo conceda. Y este respeto hay que ganárselo. Y se gana con autoridad, firmeza pero con grandes dosis de cariño, paciencia, comprensión y amor. Si estas cuatro características no están presentes en el proceso educativo o lo están en pequeñas y aisladas dosis,… estamos frente al otro concepto: el autoritarismo.

El Autoritarismo… viene determinado por el miedo.  “Haces esto porque lo digo Yo”; !Porque soy tu madre/padre y punto”, “Así no se hace, hazlo así”, “No comas así”, “No, no lo harás” “A mi no me hables así que soy tu padre/madre”… porque … “te quedarás una semana sin televisión”… El autoritarismo no genera respeto, genera miedo. No genera aprendizaje ya que cuando la persona “autoritaria” no esté presente, el niño actuará de la misma manera.  El autoritario exagera los castigos, prácticamente no elogia buenos comportamientos y siempre está pendiente de los pequeños fallos para corregirlos. El miedo no educa y va generando, además, rechazo. 

¿Cómo ejercer la autoridad y no el autoritarismo? 

Aquí van unos consejos:

Para disminuir el autoritarismo: 

– Evita frases como “Porque lo digo yo”, “Porque soy tu madre/padre”

– Evita utilizar los gritos y largas reprimendas.

– No les levantes el brazo.

– No les amenaces ni utilices muy frecuentemente los castigos

– Entrena la paciencia (los niños necesitan tiempo y equivocarse)

– Refuerza su buen comportamiento (¡qué bien lo has hecho, cuánto esfuerzo!)

– No hay límite para el cariño y demostraciones de amor: cuánto más mejor.

– Para ejercer la autoridad: 

– Establece normas claras, transmítelas con firmeza, serenidad y cariño.

– Establece consecuencias positivas para los comportamientos que más esfuerzo requieran (al tener consecuencias positivas y refuerzo estamos aumentando el 100% de posibilidades de que se repita)

– Cuando cuestionen tu autoridad (lo harán…) mantente firme y no entres en grandes debates.

– Dales la oportunidad de elegir lo que pueden hacer (ellos ya saben las consecuencias que has establecido si lo hacen).

– Si no emiten el comportamiento deseado no obtendrán la consecuencia agradable (De esta manera, aprenderán a ver que su comportamiento siempre tiene consecuencias y verán en el adulto como una persona que no cede en este aspecto)

– Refuerza, abraza, quiere. Esto es totalmente compatible con la autoridad, con establecer normas y consecuencias. Y con el castigo, cuando es bien utilizado (como vimos aquí)

– Es importante mantener lo más posible la coherencia. Lo establecido, ha de ocurrir todos los días,… (si, hay que luchar contra el propio cansancio, nervios… Educar es complejo)

– Date el derecho a equivocarte y dáselo a los niños/as también. Además gracias a las equivocaciones podemos aprender mejor.

– Lo que has dicho, cúmplelo.

– Y, a veces, decidir ceder en algún aspecto con los niños (si parece justificado),… puede ser un triunfo en el proceso educativo.

– No des premios porque sí. El premio o la consecuencia positiva siempre ha de ocurrir tras el esfuerzo del niño/a en alguna tarea o por cumplir con alguna responsabilidad que se le ha encomendado…

¿Te apetece empezar a practicar ya mismo?

¡¡Adelante!!

¡Gracias siempre por leer!

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

Fuentes utilizadas en la definición de Castigo:

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Author: Admin