El peor espejo que existe: Presión social y mensajes habituales

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bienvenido-a-la-realidadMe voy a atrever. Llevo tiempo dándole vueltas  y finalmente voy a tener cierta osadía y escribir un post sobre los espejos, la presión social por ser como esas/os modelos que nos intentan vender en los medios de comunicación (y NO, NO EXISTEN) y sobre los mensajes que quizá, sin darnos cuenta y con toda nuestra mejor intención, decimos a las personas o a los niños/as sobre la silueta corporal, la comida, etc. Es decir me voy a atrever a hablar sobre los FACTORES que pueden tener cierta influencia en la aparición de los Trastornos de Alimentación.

Pero antes de meterme con ello (el tema es tremendamente amplio) si quiero dejar claro que desde la perspectiva cognitivo-conductual (y más habiendo sido formada por el Grupo ALBOR-COHS) entendemos que el modelo que explica el comportamiento humano alimenticio (y en general) se debe a la interacción de tres componentes del individuo:

Componentes biológicos (nosotros no podemos intervenir en este punto)

Variables Psicológicas (la interacción del individuo y el entorno. Aquí sí podemos intervenir)

Variables  Socio-Culturales (directamente no podemos intervenir, pero podemos dar estrategias a las personas para ser críticos ante ellas)

La interacción quiere decir eso. Todos estos factores están en continúa relación unos con otros favoreciendo determinados comportamientos, el mantenimiento de la conducta, reacciones, etc. En este artículo solo voy a hablar de esas variables Socio-Culturales y algo de las Psicológicas (relacionadas). Por lo que no intento con este artículo hacer responsables de los trastornos de alimentación a dichas variables. Simplemente los analizo como factores que pueden influir en la aparición de dichos trastornos por la interacción con el resto de componentes del individuo.

Un hecho es que los trastornos de alimentación, actualmente, tienen más prevalencia en chicas y mujeres que en chicos u hombres. Por lo que, pese a que se podrá aplicar y extrapolar para ambos sexos, mi lenguaje será, fundamentalmente, en femenino.

Bien, aclarado esto. Empecemos con ello.

Medios de Comunicación y Espejos 

Desde hace ya demasiados años nos están vendiendo una imagen de perfección: Estar delgada, casi cuanto más mejor. Piernas firmes, delgadas y glúteos fuertes. Por supuesto, nada de celulitis. Brazos delgados y marcados. Clavículas marcadas. Fuera tripa. Cara brillante, sin manchas, arrugas ni marcas. Cuello terso. Os suena, ¿verdad? Y parece que no sólo nos la venden, sino que nos exigen esa perfección.

Y el mensaje que está de fondo, aunque no se diga (que en algunos casos hasta se dice), es que si no eres así, tendrás muchas más dificultades para lograr lo que quieras,  para que los demás te quieran o para ser feliz contigo misma (¡Cuánto engaño!)

La presión social por tener un cuerpo que no existe (ahora lo veremos) es tremendamente alta y la frustración por no conseguirlo nunca (es imposible hacerlo, porque no existe) será tan alta como la vulnerabilidad psicológica del momento concreto de la persona (y la interacción con el entorno…) Si esto ya puede afectar a una chica o mujer con buena autoestima, buenas condiciones biológicas y psicológicas, pensamiento crítico, etc. Imagina cómo puede afectar a una chica que no esté en un buen momento, con baja autoestima (dependiente de las valoraciones de los demás) cuya historia biográfica o componentes psicológicos ayuden a que la afectación sea mayor… El destrozo puede ser enorme. Y no olvidemos que con los trastornos de alimentación está en juego LA VIDA.

Las mujeres que actualmente son los “modelos” a imitar y que nosotros vemos (en televisión, en revistas,…) NO son reales. Quizá es algo que sabemos, pero no lo pensamos bien cuando nos “comparamos” con ellas o cuando las adolescentes (edad más de riesgo y vulnerabilidad para padecer trastornos alimenticios) lo hacen.

Esas mujeres que vemos en las revistas están: con una cantidad de maquillaje importante (nada de un toque en los ojos o en los labios) y con un uso de programas informáticos de retoque de imagen altamente perjudicial: aclaración u oscuridad en el tono de la piel, arrugas faciales eliminadas, estrechamiento del volumen de los muslos, de la tripa, de la anchura de la cintura, adiós a la celulitis,… y desgraciadamente, podríamos seguir… Por lo que esa mujer que ves en la portada de revista o aquella que anuncia un producto milagroso NO ES REAL.

Ella se levanta como tú, con ojeras y despeinada. Ella tiene cierta cantidad de grasa como tú (la grasa es necesaria para la supervivencia), ella tiene celulitis como tú (las mujeres nunca podremos evitar cierta cantidad de celulitis -aún estando delgadas y haciendo ejercicio-), ella, cuando se sienta en una silla también ve que su tripa se encoge y amontona y que sus muslos se ensanchan. Sus glúteos están algo caídos y sus muslos no están tan tersos como en la foto, y son más anchos. Vamos, como tú y como yo. Esto es fundamental tenerlo claro y explicarlo muy bien a las chicas. Esas mujeres NO existen.

La eterna pregunta es ¿por qué hacen esto? Ha habido muchas denuncias al uso de los programas de retoque de imagen. Pero en nuestro entorno se sigue utilizando sin pudor. Y parece que cuanto más mejor. Qué pena. En este artículo podemos ver como desde este año la revista más famosa de Chile ha decidido dejar de retocar las imágenes de las modelos.

Hay un montón de enlaces, pero aquí dejo unos cuántos interesantes sobre esto, que pueden ser recursos útiles:

Retoques en celulitis (en algunos casos se compara la imagen retocada con la real)
Maravillas del maquillaje
Retoques generales 

Así que entonces, el espejo que nos muestran NO es real. ¿Y cómo conseguirlo? La respuesta es NUNCA lo conseguirás, y la explicación es PORQUE NO EXISTE. Cada persona tiene sus características: metabolismo, anchura de caderas, pecho, glúteos… y dentro de estar SANA y con los nutrientes que tu cuerpo necesita para sobrevivir, se puede estar más o menos delgada. Pero la genética no la podemos cambiar. ¿No sería más fácil enseñar y aprender a aceptarse y a quererse con las características genéticas que nos han “tocado”? 

Debe ser que no compensa… y que jugar con las debilidades de las personas es lo que está de moda hoy en día. Aquí es donde tenemos un papel importante los padres y educadores. Trasmitir que todo aquello es una mentira. Que lo real somos cada uno de nosotros y que somos seres valiosos y estimables siempre. Y, que la primera persona que se tiene que querer es UNO MISMO.

Esto es una denuncia en toda regla a eso que nos intentan vender… pero no podemos volverle la cara, porque esto sigue influyendo mucho en nuestra sociedad, en nuestros adolescentes. Actualmente parece que no podemos hacer nada para evitar estos factores sociales, pero SI podemos ayudar a los chicos/as a que se armen de recursos personales para luchar contra esta influencia. Ahí es donde entra en juego nuestro papel fundamental. 

Los mensajes

Es cierto que tenemos tan arraigado que estar delgado/a es bueno que así lo exteriorizamos. Lo bueno no es estar delgado, sino estar sano/a (pero erróneamente lo asociamos “lo bueno” a delgadez. Evidentemente el sobrepeso o la obesidad no es deseable en términos de salud).

Muchas veces verbalizamos cosas (sin darle importancia), algunos ejemplos…

– Eso no lo voy a comer que me voy a poner como una foca.
– Tengo que adelgazar
– ¡Has adelgazado, qué bien te sienta! -Refuerzo al adelgazamiento, aumento de probabilidad de que se siga adelgazando-
– ¡Cómo te estás quedando! -Refuerzo al adelgazamiento, aumento de probabilidad de que se siga adelgazando-
– Va a haber que controlar lo que comes, que estás engordando.
– ¡Esos michelines! -Apoyo a la idea de que se está engordado-
– ¡Gordo/a! ¡Bola! ¡Vaca!
– …

Podrían salir muchas más frases, ¿verdad? Puesto que hablar sobre el físico está prácticamente en nuestro día a día. Quizá no es “todo” lo que decimos, sino también cómo lo decimos. En función de las características de la persona que tengamos delante, se puede hacer más o menos daño y se puede favorecer un tipo de comportamiento u otro. Efectivamente, los mensajes por sí solos no hacen que aparezca o no un trastorno alimenticio… es un factor más (como ya hemos explicado) en interacción con el resto de factores.

¿Qué podemos hacer ante esto? No emitir juicios sobre el físico y si actuar (si es necesario) en términos de salud. Nunca juzgar por el físico a la persona. Cada uno de nosotros, cada uno de los chicos es infinitamente más cosas que el físico. Y cuidado con, en la vulnerabilidad de la adolescencia -con todos los cambios que se dan-, reforzar el adelgazamiento (o criticar el engordar) puesto que puede influir no sólo en los hábitos alimenticios sino también en el desarrollo de la autoestima, básica para no depender de las valoraciones de los demás. 

Al final, y como siempre, me he extendido un poco. Espero que os resulte de interés y si os apetece entabléis debate o dejéis algún comentario. Llevaba tiempo con la idea de escribir sobre esto y me ha apetecido esta semana para iniciar bien la vuelta al cole tras las vacaciones de Semana Santa. ¡Muchas gracias por leer, como siempre! 

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

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Author: Admin