Introducción a los Estilos educativos (Parte I)

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estilos¿A qué se denomina “estilo educativo”?

Conocemos que el estilo educativo viene definido por la forma más habitual y frecuente con la que el adulto se relaciona con el niño/a y le educa. Cualquier adulto (padres, abuelos, profesores del horario escolar y extraescolar,…) que tenga relación con el niño/a mostrará una mayor tendencia hacia un estilo educativo u otro. Nos referimos a la manera de demandarle cosas y/o responsabilidades, a la manera de reaccionar ante las cosas que le ocurren al niño/a,  a sus comportamientos , a la valoración que se hace de lo que piensa/dice/ siente/realiza,…

Es decir, el estilo educativo influye directamente en la manera en que el niño va aprendiendo a entender y valorar las cosas que hace, dice, piensa, siente y cómo va adquiriendo el sistema de valores, actitudes y hábitos que, aunque pueden cambiar con el tiempo, probablemente estén siempre presentes de algún modo.

Resulta evidente que los adultos que más influencia tienen en el niño/a y en su educación son los padres o tutores legales. Su forma de educar tendrá gran influencia en el desarrollo de su hijo/a y en las maneras en las que se enfrentará a las distintas situaciones que se le vayan presentando.

Encontramos 4 estilos educativos bien diferenciados. Es importante tener en cuenta que ninguno tenemos un único estilo educativo al 100%; sino que en ocasiones podemos actuar de una u otra manera, pero si que tenemos un estilo (o dos) predominante, en base al cual, la mayoría de las ocasiones, responderemos y enseñaremos al niño/a.

¿Por qué es importante conocer nuestro estilo educativo predominante? 

Los padres y las madres conocen el grado de responsabilidad que tienen para con sus hijos/as: amarles, cuidarles, educarles, estar con ellos,… Todo va unido. Y los padres/madres actúan siempre pensando que lo que hacen es lo mejor que han considerado para el bienestar de su hijo/a. Lo que puede ocurrir es que, a veces y, sin saberlo, nos equivocamos y podemos crear más “malos hábitos” que buenos.

Por lo que conocer el estilo educativo que se tiene a la hora de educar a los hijos/as (aunque siempre hay diferencias con cada hijo/a) nos puede dar muchas pistas de cómo estamos favoreciendo una manera u otra de reaccionar, de pensar, de actuar, de valorar las cosas,… del niño/a, es decir cómo podrá ir yendo su desarrollo también en cuanto a seguridad, autoestima, dependencia o no de los demás,…

Conocer el estilo educativo es el primer paso para poder introducir cambios y poder mejorar aquellas cosas en las que, aún con la mejor de las intenciones, podamos estar cometiendo equivocaciones.

¿Qué aspectos tener en cuenta a la hora de educar nosotros a los niños/as? 

Educar NO es un proceso espontáneo y momentáneo. Educar requiere pensar y establecer un plan que responda a algunas preguntas: ¿Qué queremos que aprenda? ¿Cómo queremos que lo aprenda? ¿Que voy a hacer (y decir) yo cuando lo haga bien? ¿Y cuando lo haga mal? ¿Cómo le guiaremos para ir creciendo?

Cuanto más de acuerdo y afines se muestres los padres, madres o tutores legales en cuanto a la educación del niño/a, más coherencia tendrá todo el proceso educativo y más fácilmente el niño irá asimilando las cosas. En cambio si hay mucha incoherencia entre los padres, si uno reacciona de una manera y el otro de otra completamente diferente y, si estas diferencias son en muchos de los aspectos educativos, más dificultad tendrá el niño/a para ir aprendiendo cómo ha de hacer, cómo pensar, cómo valorar las situaciones,… y la sensación de inseguridad en el niño aumentará.

Ser conscientes de cómo nos han educado a nosotros y valorar si queremos que sea de la misma manera con nuestro hijo/a. Hemos visto anteriormente que los estilos educativos con los que predominantemente nos han educado siempre “está ahí” y nos “ha marcado” de alguna manera.
Tanto es así que no te tienen que sorprender, si te un día te ves haciendo/diciendo/recriminando algo que tu padre/madre hacía y que tu dijiste “cuando tenga un hijo/a yo, nunca haré esto o aquello”, ¿verdad?. Con estas cosas tendremos que “luchar” siempre, cada día, con paciencia y comprensión… Cuando bajemos la guardia es cuando nos veremos haciendo esas cosas que juramos nunca hacer. Tener claro la línea que queremos seguir es importante para, pese a que nos equivocaremos (nadie se perfecto. Equivocarse es un derecho), no perderla de vista y poder volver a ella siempre. 

Para no crear un post muy largo esta entrada, la dejamos aquí. En el siguiente post, que publicaremos esta misma semana, nos meteremos en los 4 estilos educativos existentes en las consecuencias de cada uno de ellos (para los niños) a lo largo de los años y cómo podemos conocer aproximadamente cuál(es) es nuestro estilo educativo predominante.

Espero que os haya resultado de interés.  Feliz semana!

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

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Author: Admin