La perfección es TRAMPA

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Es una trampa de nuestros días: la PERFECCIÓN. perfecionimperfecta-1000x520

Ser perfectas* trabajadoras, ser perfectas físicamente, ser perfectas madres, ser perfectas cocineras, ser perfectas para la pareja, ser perfectas pensantes, perfectas oradoras, perfectas escuchadoras, perfectas hermanas, amigas, etc. Vamos, lo que significa, ser un 10 en todo. Ser perfectas para encajar con el resto, para que el resto vea lo perfectas que somos. Y que nos quieran. 

He aquí varias trampas, propias y ajenas:

1. La perfección no existe, es algo así como una idea que flota en el aire y que nadie ha visto.

2. La perfección es enemiga de ser tú misma; puesto que cuando intentas forzar algo que no “te sale” o “que no eres”; te alejas de tu esencia y de tu verdadero ser y, por tanto, te aleja de ser auténtica.

3. La perfección, aparte de no existir, es tremendamente subjetiva. Nunca vas a ser “perfecta” para todos, por lo que siempre querrás serlo más y nunca llegarás. Porque a toda la gente NUNCA les vas a gustar (y, un secreto: no tienes por qué hacerlo)

4. La perfección es enemiga de cambiar y mejorar: implica que no apreciarás tus progresos y avances en cualquier área, puesto que nunca vas a llegar al listón que pones, cada vez, más y más elevado e inalcanzable, porque me repito, la perfección NO EXISTE.

5. La perfección te aleja de estar bien; la perfección estresa, agobia, te hace sentir pequeña, te hace creer que no vales, que no mereces que te quieran, te debilita, te coarta, te enrabieta,… te hace tremendamente infeliz (a tí y a tu entorno más cercano e íntimo).

6. Y la palabra “encajar” siempre… es lo contrario a pertenecer. Encajar, implica dar “gusto al mundo”. ¿Y qué hay de tí? ¿Realmente te has preguntado si has elegido hacer todo lo que te fuerzas a hacer por el resto? Pertenecer, sin embargo es saber perfectamente en qué sitios eres bien recibida por ser quién eres, con todas tus peculiaridades, rarezas, gustos, virtudes y defectos: con tu alma y tu esencia; y también tu historia y entresijos. ¿Qué buscas mayoritariamente: encajar o pertenecer? 

Te voy a decir una cosa:

NO ERES PERFECTA.
Y NO LO VAS A PODER SER.
DEJA DE INTENTARLO.

PORQUE ERES ÚNICA
AL SER COMO ERES,
POR SER QUIEN ERES
Y MERECES MUCHO AMOR.
(sin más)

¿Te apetece alejarte de ese ansia de perfección? A mí, pensar estas cosas, me ayuda…

a.  ERES HUMANA: tienes un sinfín de aciertos al día y también, sí, te equivocas. Y en cada equivocación está la oportunidad de reconocer, enmendar, de ser humilde y de saberte vulnerable.  Permitirte tener fallos es el primer paso y NO PASA NADA, de verdad.

b. PRIORIZA: Elige aquellas cosas que puedes aprender (no tienes que saber todo), aquellas que realmente quieres hacer, tus responsabilidades prioritarias,… Y disfruta de ellas. Y, por supuesto, proponte alejar de tí los medios de comunicación, los productos, la presión social de llegar a todo… No, eso NO SOMOS.

c. NADIE ES PERFECTO: de hecho podemos empezar a eliminar esa dichosa palabra del vocabulario y que nos aleja de la versión de nosotras mismas.  Elige qué personas realmente se merecen el derecho a gozar de tí, de tu vulnerabilidad y de tu esencia. Ellas son las que no te juzgarán y estarán ahí.
Sé consciente de toda la cantidad de personas que no importan y que no merecen que te frustres, ni que te agobies por el hecho de qué pensarán o dejarán de pensar. Sus juicios no son importantes, ni definen lo que tú eres.

d. DA PASOS PEQUEÑOS: plantéate objetivos pequeños, cambios asumibles, reales. Esto en cualquier faceta de tu vida, en las que quieras. Y date el derecho de crecer personalmente, profesionalmente, como madre, hermana, pareja, como tú,… a pasitos, sin prisas, sin exigencias, con ternura, compasión (con pasión, también) y con quien de verdad importe, contigo.

e. PIDE AYUDA: muchas veces esperamos que las personas que tenemos cerca hagan las cosas sin pedirlas. Y si no las pedimos, ellas no lo saben. No des por hecho las cosas; PREGUNTA, PIDE y AGRADECE.

*En este artículo se utilizan palabras utilizando el genérico en femenino. Pero al igual que cuando utilizamos el masculino en genérico, me refiero tanto a ellos como a ellas. ¡Gracias!

Gracias por leer, siempre.

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

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Author: Admin

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