Reflexiones para el inicio de curso…

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libro blanco¡Se acabó el verano! ¡Pronto empiezan los coles! Y todo vuelve a su rutina, a ratos necesaria, a ratos esclava, a ratos… Pero sí parece que todo se “ordena” un poco: horarios, comidas, actividades, trabajo… Con ello pueden llegar fuentes de estrés para padres y niños y podemos, en ocasiones, perder los nervios con los pequeños, con nuestra pareja, con nosotros mismos, etc.

Y pensaba, una vez más, en el ejemplo que damos a nuestros hijos/sobrinos/nietos/alumnos,… El niño es una esponja y no solo en cuanto a los aprendizajes más intelectuales, si no que son esponjas para todo y muy sensibles a lo que ocurre en el entorno, aprendiendo más de los hechos que de las palabras (el aprendizaje por imitación es uno de los primeros que tiene lugar y se mantiene en el tiempo).

Los niños vienen al mundo porque la naturaleza, los genes, la casualidad (y todo lo que cada uno crea) así lo quiere. Y desde el momento en que los padres (y demás familia) lo reciben en brazos, empieza la tarea de “moldear la figura” (¡¡qué responsabilidad más grande!!), de ir mostrándole aquellas cosas que serán beneficiosas para él y que no perjudican a los demás, de que adquiera aquellos hábitos necesarios para la supervivencia y el bienestar, que adquiera responsabilidades, que aprenda a asumir las consecuencias de sus acciones, de AMARLE y COMPRENDERLE mucho,… De tener PACIENCIA (es un niño). Y depende de como los adultos le tratemos y le “moldeemos” adquirirá unos u otros hábitos, aprenderá a desenvolverse de una u otra forma, realizará sus responsabilidades (o no), será autónomo (o no), etc.

Podemos decir que el niño “viene de serie” con su carga genética y con un temperamento, que puede hacer más sencilla o más laboriosa la tarea educativa. Solo vienen con esto, en todo lo demás los niños vienen como un libro en blanco, que tenemos que ayudarles a ir rellenando (otra vez, ¡¡cuánta responsabilidad!!). Y, en función de cómo lo vayamos haciendo, él irá respondiendo y aprendiendo. En fin, que los adultos (padres -o tutores legales-, demás familia y posteriormente, los educadores,…) tenemos un papel muy importante en el desarrollo de esa figura, de ese libro, de esa personalidad. Y tenemos que asumir este papel, no podemos obviarlo.

Entonces, con estas líneas previas,… me planteo…

Si al niño,

Le amamos,… aprenderá a amar
Le cuidamos,… se sentirá seguro
Le dejamos experimentar,… se sentirá autónomo
Le ofrecemos alternativas,… aprenderá a tomar decisiones libremente
Le damos responsabilidades (ajustadas a cada edad)… valorará el trabajo
Le respetamos,… aprenderá a respetar
Le permitimos cometer errores,… aprenderá que equivocarse permite aprender
Le decimos que NO,…aprenderá a tolerar la frustración y que no todo es posible 
Le ponemos límites,…sabrá qué puede hacer y qué no
Le escuchamos (sin prisas),… aprenderá a escuchar a los demás
Le abrazamos,… aprenderá que el abrazo puede ser la mejor cura
Le damos tiempo para aprender,… respetará sus tiempos y también los tiempos de los demás
Le hablamos sin gritar,… no gritará
Le enseñamos a esperar,… aprenderá a ser paciente
….

Y así, con todo…

En cambio, si al niño,

Le gritamos (aunque le digamos que no se hace),… demandará las cosas gritando
Le damos algún cachete (aunque le digamos que no se hace),… pegará
Le damos lo que quiere (para evitar “numeritos”),… aprenderá que pataleando consigue todo
No le ponemos límites,… hará lo que quiera y se sentirá perdido
Le metemos prisas siempre,… se pondrá nervioso
No le dejamos probar a hacer cosas,… se sentirá dependiente e inseguro
Le amenazamos para que haga las cosas,… Amenazará y temerá
Usamos indiscriminadamente los castigos,… no sabrá qué hacer y qué no
Reforzamos unas veces sí, otras no, pasamos,… no sabrá lo que se espera de él y cómo actuar
Le hacemos todo,… no valorará ni actuará con responsabilidad y creerá que merece todo “porque sí”
Le cuestionamos nuestro amor (utilizando chantajes, negando besos, abrazos…),… se sentirá inseguro y vulnerable
Le criticamos/reprochamos todo lo que hace mal,… criticará y su autoestima no será alta

Y así, con todo… Lo  bueno y lo malo

La pregunta es: ¿Cómo quieres ir escribiendo en ese librito?

Recuerdo este anuncio… que dejo por aquí.

Seamos conscientes de nuestra humanidad y de los errores que cometeremos. Ellos nos ayudan a hacerlo de otra forma.

Seamos conscientes de la RESPONSABILIDAD que tenemos a la hora de educar a los pequeños, será la que nos ayude a evitar aquello que no deseamos hacer.

Y AMEMOS-LES, mucho. Nunca será demasiado.

¡Feliz Septiembre a todos!

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

Nota: En el texto, se utiliza el masculino para referirnos tanto al sexo masculino como femenino, para evitar la repetición excesiva de niños/as; hijos/as, que se haría muy extensa.
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Author: Admin