Cuestiones sobre el acoso escolar

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acosoNo podemos mirar hacia otro lado. No podemos hacer como que no va con nosotros. Puede pasar. Tu hija* puede ser acosada y, también, tu hija puede ser acosadora.

El acoso es responsabilidad de todos los agentes educativos, empezando por las familias, profesoras, políticas y medios de comunicación. Absolutamente todas las personas adultas tenemos nuestro papel en este delicado tema, que convierte vidas en pesadillas que incluso acaban en suicidios.

Familias

Constituyen el primer núcleo en el que se desenvuelve la niña. La familia, responsable de ir “llenando” su vida de aprendizajes que le serán útiles para vivir y convivir bien.

Algunos de estos aprendizajes son:

Respeto a lo que es diferente, a las distintas maneras de hacer las cosas, diferentes gustos, diferentes maneras de ser, a tolerar la frustración (no siempre podemos hacer lo que queremos, o tener lo que deseamos o a veces no nos salen bien las cosas), a aceptar que te digan que NO, a no usar la violencia (ni verbal ni física), a gestionar adecuadamente la IRA y a que se puede sobrevivir sin conseguir lo que se desea.

Del mismo modo en la familia, también, deben darse estos aprendizajes:

Respeto hacia una misma (los propios gustos, las propias maneras de hacer, el propio ritmo,…), a decir que NO, a saberse importante y merecedora de respeto y de amor. A cuidarse por dentro y por fuera. A relativizar, a quererse sobre todas las cosas. A elegir personas de confianza a quienes pedir ayuda y tener “hogar” al que acudir siempre, en confianza plena.

¿Cómo favorecemos esto desde casa?

Primero y más importante: el EJEMPLO, es con lo que más podemos enseñar. Si menospreciamos, si insultamos, si nos reímos de alguien por que sí, si nos enfadamos fácilmente, si gritamos, si hablamos mal a la pareja o a las hijas, estamos enseñando que eso se puede hacer y de poco servirá que les digamos “eso no se hace”; porque nuestro ejemplo enseña más que nuestras palabras.

Del mismo modo, si aceptamos que nos equivocamos, si respetamos nuestros gustos y los suyos, los ritmos, las peculiaridades de cada uno y priorizamos el respeto a una misma con cariño y compasión, les estamos transmitiendo bondad y amor por una misma y, nuestro ejemplo, favorecerá que ellas aprendan también a cuidarse así.

Evitar los juicios a las personas. No somos los jueces de nadie ni siquiera de nosotras mismas. Cada vez que vayas a emitir un juicio, muérdete la lengua. Así transmitimos que somos diferentes y que todas merecemos lo mismo.

Crear un clima de confianza en el que se pueda hablar de cualquier cosa, sin verdades absolutas, sin juicios, en el que se valoren opciones de actuación y posibles consecuencias, pero sin imposiciones. Así enseñamos a dialogar, valorar y ceder también. Habilidades básicas de convivencia y también de supervivencia.

Pedir ayuda es básico. Cuando se sientan mal, cuando no entiendan algo, cuando les haya ocurrido algo, o hayan visto algo que no les gusta… hacerles saber que pedir ayuda no es ‘ser menos’, si no que es lo contrario.

Teniendo claro las habilidades que son fundamentales para “sobrevivir” bien en estos “tiempos violentos” es básico. Y si las personas adultas también lo vivimos así, es mucho más fácil que lo aprendan.

Profesoras y Centros Escolares

Desde luego, tienen un papel importante también. De las docentes y del Colegio/Instituto depende la convivencia dentro del aula y en los patios. Entre sus funciones también está la educación en valores en este mundo cambiante en el que no hay dos personas iguales.

También están las medidas a tomar cuando ocurre algo en el centro. Y el no mirar hacia otro lado cuando vemos algo extraño. No decir nunca “es cosa de niñas”. Porque no lo es. Una broma deja de ser una broma cuando la otra persona no se ríe.

Tomar medidas y enseñar también a las estudiantes a no admitir injusticias y a quejarse de ellas. Hacer equipo para dar fortaleza a quien sufre o es víctima de alguna situación de acoso.

Medidas políticas

Imprescindibles. La educación es cuestión de estado. Y el acoso escolar hay que abordarlo también desde la ley educativa y desde las leyes penales, por supuesto. Cualquier agresión que se de ha de ser penalizada, y sí hay agresiones que no son físicas y que también hacen mucho daño. Estas, también deben ser tratadas. Hay responsabilidad política en esto y en regular los medios de comunicación también.

Medios de comunicación

Violencia, mentiras, desconfianza, sexo, agresiones, despechos, engaños,… Prácticamente todo (televisión, anuncios, videojuegos, dibujos animados, el uso de las tecnologías…) está lleno de valores que transmiten cómo ser “el mejor” dando igual a pesar “de quién”.

También son responsables de la sociedad que estamos creando, que no hacemos más que crear y crear más problemas y situaciones “anormales” nuevas. Porque no es normal que personas quieran agredir a otras, ni que lo hagan.

Estamos fallando, lo sabemos y no estamos haciendo mucho.

Es momento de cambiar. Y si es YA, mejor.

*En este artículo se utilizan palabras utilizando el genérico en femenino. Pero al igual que cuando utilizamos el masculino en genérico, me refiero tanto a ellos como a ellas. 

 

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

 

 

 

 

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Author: Admin

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