¡Ya ni funciona el castigo! ¿qué hago?

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Extraído de http://edukame.com/el-castigo#

Extraído de http://edukame.com/el-castigo#

Es frecuente escuchar, en las conversaciones entre padres/madres o aquellos que acuden a consulta, que su hijo no les hace caso, que no obedece, o que hace lo que quiere… y que ya… “¡hasta le da igual que le castigue!”

El niño sigue haciendo lo que no queremos que haga, hace siempre lo que le apetece, se sale siempre con la suya, no hace caso a los padres…  ¿Suena familiar?

Bien, antes de abordar algunos aspectos educativos sobre el castigo, revisemos algunas definiciones de castigo:


– Aquella pena o sanción que se le impone a alguien como consecuencia de haber contrariado alguna norma, precepto, orden, entre otros, establecidos a través de una ley, o en su defecto por una autoridad.

– Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta.

– Escarmiento (al buscar escarmentar: corregir con rigor, de obra o de palabra, a quien ha errado, para que se enmiende.)

– Técnica utilizada para corregir el comportamiento.

¿Qué tienen en común todas estas definiciones? Efectivamente, todas las definiciones están hablando de lo mismo prácticamente de la misma forma… y todas aluden a que es una sanción impuesta por la autoridad (en nuestro contexto, padres, profesores, tutores, educadores,…) después de que se haya dado un comportamiento considerado negativo, nocivo o no aceptable por dicha autoridad (es negativo porque no favorece la adaptación del niño, porque pone en riesgo su seguridad o la de otros, porque supone un daño a él mismo o a otros,…).

Lanzo en este momento la primera pregunta… ¿Y por qué, generalmente, nosotros castigamos en aquellos momentos en los que el niño NO hace algo que queremos que haga? (Por ejemplo: No comes, te castigo sin tele. No me haces caso, te castigo sin la play station,…) 

El castigo es la técnica más eficaz para logar que un COMPORTAMIENTO que se ha dado tienda a no repetirse y a desaparecer (y si lo empleamos de manera habitual cuando el niño no hace algo… lo estamos utilizando inadecuadamente ya que además, no lograremos que el niño emita dicho comportamiento…) Para todas las situaciones habituales de adquisición de hábitos de comportamiento es mucho más eficaz utilizar los refuerzos y consecuencias -siempre en positivo- Ej: Si cenas todo, luego podrás ver 10 minutos la tele; Si recoges la habitación, nos podremos ir al parque… (Si no lo hace, no hay castigo, lo único que ocurre es que no ocurrirá la consecuencia positiva)

Y, volviendo a nuestro tema de hoy, cómo tiene que ser el castigo para que resulte eficaz y disminuya la frecuencia y haga desaparecer el comportamiento no deseado? Veamos:

0. El castigo NUNCA debe ser físico. Cuando pegamos estamos dejando ver que el niño nos ha llevado al extremo y que ya no sabemos de qué manera controlarlo y por eso le damos una bofetada, un cachete…  El castigo físico es más bien la expresión de la propia rabia… El castigo físico NO EDUCA y NUNCA conseguirá que el comportamiento desaparezca… 

1. Aplicarse cuando se haya dado el comportamiento indeseado (Ej: Cuando pega, cuando intenta meter los dedos en el enchufe, etc.) y SIEMPRE que ocurra (la coherencia es lo más importante).

2. Ha de ser INMEDIATO: tiene que tener lugar inmediatamente después de que se haya producido el comportamiento.  Justo en el momento. No será eficaz si es por la mañana  y nuestra pretensión es castigarle sin el postre de la cena… (y tener muchas probabilidades de perderse en el olvido…) Ha de tener lugar –además para acilitar la asociación en el niño– nada más producirse el comportamiento. 

3.  Ha de ser INTENSO:  Que significa que le tiene que “molestar”, “doler” (no físicamente). De nada sirve castigarle con algo que no le importa.  Para que el comportamiento desaparezca el niño debe ver que la consecuencia no le gusta nada y que pierde más con el castigo que con el comportamiento (que no le sale “rentable” hacerlo)

4. Ha de ser CORTO: ¿¿Una semana sin ver la tele?? ¿¿No saldrás en tres fines de semana?? ¿¿Un mes sin la play station?  Con estos castigos corremos el importante riesgo de NO llegar cumplirlos y de que no sea un castigo razonable para el comportamiento emitido. Además el castigo a largo plazo no hace que la conducta desaparezca, ¿y si en ese tiempo lo vuelve a hacer, ¿castigo sobre castigo? No es buena idea… Los niños lo que más quieren es Atención, puede ser suficiente con privarles de nuestra atención durante 3 minutos… Si es más mayor, podemos buscar otras acciones o consecuencias negativas (ayudará tener pensado qué castigo -consecuencia desagradable- vamos a establecer para cuando se de el comportamiento)

El castigo SE DEBE CUMPLIR: Olvidémonos de las amenazas (no educan y solo enseñan al niño a que puede seguir haciendo lo que quiera porque esas amenazas acaban NO cumpliéndose). Si decimos algo, que lo podamos cumplir. Si no, mejor no decirlo.

¿Y cómo sabemos que un castigo es EFICAZ? La prueba es simple… Es eficaz si el comportamiento tiene a DESAPARECER. Si no es así, podemos repasar cada uno de los apartados y ver en qué podemos estar errando para corregirlo.

Y, ¿cómo aplicar el castigo? Con total tranquilidad y serenidad… y firmeza. Intentando controlar los propios nervios (son niños, necesitan aprender…) y hablando claro, pausado y con seguridad.  Tras el tiempo de castigo, todo vuelve a la normalidad (clima adecuado, no reproches por el comportamiento, abrazos,…)

Y hasta aquí, aunque podríamos seguir largo y tendido, nuestra reflexión y aportación en un tema tan relevante como es el uso del castigo en la educación de los niños/as.

¿Te ha parecido interesante esta información? Si te apetece, puedes compartir tus opiniones y experiencias. ¡Gracias por pasarte por el Blog y por leer la entrada!

 

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

Fuentes utilizadas en la definición de Castigo:
http://www.definicionabc.com/general/castigo.php#ixzz2tlGoUBZ2
http://www.solopsicologia.com/el-castigo-como-conducta-correctiva/
Formación recibida por el Grupo ALBOR-COHS 

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Author: Admin